La tecnología interviene en la cadena de valor de las empresas y ayuda a que sean más competitivas
La industria para la Defensa es, sin duda, una capacidad más para nuestras Fuerzas Armadas y, por tanto, una pieza clave para contribuir de forma certera en la soberanía nacional y en la seguridad de la nación. Pero, probablemente, no sea suficiente con que cada país tenga unilateralmente una base industrial tecnológicamente bien desarrollada, más bien la situación parece apuntar a la necesidad de un fortalecimiento de la cooperación industrial internacional en el ámbito de la defensa.
En este escenario, el sector industrial está capacitado para competir en ese esfuerzo colectivo por concurrir a las diversas oportunidades en unas condiciones de igualdad con las industrias de nuestros países de referencia. Pero el camino no es fácil. Su presencia en numerosos programas especiales de modernización, muchos de ellos en el ámbito de la cooperación internacional; su aprendizaje participando de forma destacada y exitosa en las diferentes ediciones del Fondo Europeo de Defensa (EDF); su deseo por competir en licitaciones directas ofrecidas en el marco de la UE o bien de manera bilateral en países de nuestro entorno y también en mercados de otros continentes, demuestran el interés de nuestra industria del sector Defensa por participar en los mercados exteriores.
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FUENTE: LA RAZÓN