La Unión Europea se dispone a lanzar en las próximas semanas una licitación estratégica para el diseño y desarrollo del demostrador de un futuro carro de combate europeo, una iniciativa clave para renovar las flotas de carros de batalla principales de los Estados miembros y reforzar la autonomía estratégica del continente en el ámbito terrestre.

De acuerdo con la planificación del Fondo Europeo de Defensa (EDF), la convocatoria se enmarcará en el ámbito “Future main battle tank platform systems” y contará con una dotación estimada de 125 millones de euros dentro del programa de trabajo 2026. El objetivo es financiar un único gran proyecto que abarque desde los estudios conceptuales y el diseño hasta el desarrollo de prototipos, ensayos y procesos de calificación, con el fin de alcanzar un demostrador tecnológicamente maduro.

La licitación busca dar respuesta a la progresiva obsolescencia de las actuales flotas de carros de combate de los países miembros y asociados al EDF, impulsando una arquitectura común que integre capacidades avanzadas en protección, movilidad, potencia de fuego y gestión del combate. El programa pretende así complementar las inversiones nacionales y los proyectos bilaterales existentes, alineando a administraciones e industria en torno a una visión compartida del futuro carro europeo.

Requisitos tecnológicos

Bruselas prevé exigir un salto cualitativo en protección y supervivencia frente a amenazas modernas, como municiones guiadas, drones o ataques desde el plano superior. Asimismo, se priorizará una movilidad táctica y estratégica mejorada, que permita operar con eficacia en distintos entornos geográficos y condiciones climáticas.

En el ámbito de la letalidad, se valorarán sistemas de armas capaces de emplear munición inteligente y de integrarse en esquemas de combate cooperativo en red. A ello se sumarán capacidades avanzadas de detección de largo alcance, sensores distribuidos y sistemas de mando y control que faciliten la integración del futuro carro en arquitecturas multidominio.

El desarrollo del futuro carro de combate se inscribe en un presupuesto global de alrededor de 1.000 millones de euros que el EDF destinará en 2026 a investigación y desarrollo en defensa. Dentro de este paquete, la partida de 125 millones dedicada al ámbito terrestre sitúa este programa entre los más relevantes de la agenda europea.

La estructura prevista, con un único beneficiario, apunta a la creación de un gran consorcio industrial paneuropeo que reúna a grandes grupos, pymes especializadas y centros de investigación. Para los ministerios de Defensa, la iniciativa ofrece la oportunidad de influir desde una fase temprana en los requisitos de la próxima generación de carros de combate, alineando necesidades operativas nacionales con una solución común.

Conexión con proyectos en curso

La futura licitación se apoya en trabajos ya iniciados. Entre ellos destaca el proyecto MARTE (Main ARmoured Tank of Europe), puesto en marcha en diciembre de 2024 con cerca de 20 millones de euros del EDF y coordinado por un consorcio liderado por KNDS Deutschland y Rheinmetall Landsysteme, que agrupa a 51 socios de 11 Estados miembros y Noruega.

A este esfuerzo se suma el programa FMBTech (Technologies for existing and Future MBTs), también financiado con unos 20 millones de euros del EDF y promovido principalmente por la industria francesa. Ambos proyectos conviven con el aún vigente programa franco-alemán MGCS (Main Ground Combat System), reflejo tanto de la ambición europea por modernizar sus capacidades acorazadas como de las dinámicas industriales y de liderazgo en torno al carro del futuro.

Impacto estratégico

En un escenario marcado por la creciente tensión geopolítica y el desgaste de inventarios derivado del apoyo militar a Ucrania, el impulso a un nuevo carro de combate europeo se interpreta como una inversión estratégica en capacidades terrestres de alta intensidad. La apuesta por una plataforma de nueva generación persigue además reducir la fragmentación actual de modelos, simplificar el apoyo logístico y generar economías de escala en producción y mantenimiento.

Al mismo tiempo, la iniciativa refuerza el papel del EDF como herramienta clave para consolidar una base tecnológica e industrial de defensa europea más competitiva y menos dependiente de proveedores externos. Para la industria, el programa abre un horizonte de varios años de desarrollo y, a medio plazo, de producción en serie de un sistema que podría convertirse en referencia para numerosos ejércitos europeos a partir de la década de 2030.

El caso de España

En este contexto europeo se enmarca también la reciente adjudicación a Indra de un programa nacional para el desarrollo del futuro carro de combate del Ejército de Tierra. La Dirección General de Armamento y Material (DGAM) ha encargado a Indra Sistemas el programa de I+D PAMOV, destinado al desarrollo de un “sistema de combate terrestre superior”.

El contrato, con un importe de 45 millones de euros y un plazo de ejecución de 48 meses, contempla el diseño de una plataforma acorazada de nueva generación, concebida para operar en entornos altamente exigentes. El sistema deberá integrar tecnologías avanzadas de propulsión, protección, letalidad y conciencia situacional, con una arquitectura digital abierta y escalable que permita su evolución a lo largo del ciclo de vida. El programa cuenta, además, con una prefinanciación del Ministerio de Industria por valor de 20 millones de euros.

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