La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha lanzado un mensaje directo a las grandes compañías del sector: no puede haber “campeones nacionales” si no se apoya e integra a las pequeñas y medianas empresas (pymes) en la cadena industrial.
El aviso llega en un momento clave, coincidiendo con el desarrollo de los nuevos Programas Especiales de Modernización (PEM), que movilizan miles de millones de euros para reforzar las capacidades de las Fuerzas Armadas. En este contexto, las principales empresas adjudicatarias están definiendo sus planes industriales y el reparto de inversiones.
Robles ha insistido en que las grandes compañías —como las principales contratistas del sector— deben actuar como motor del tejido industrial, trasladando carga de trabajo, inversión y oportunidades a las pymes. Según subrayó, estas empresas más pequeñas son fundamentales por su capacidad innovadora y flexibilidad, aunque a menudo encuentran dificultades para acceder a financiación o a grandes programas.
El mensaje del Gobierno se enmarca también en el lanzamiento del programa In-Def, impulsado junto a los ministerios de Industria y de Ciencia, cuyo objetivo es precisamente fortalecer el ecosistema de pymes en defensa y facilitar su crecimiento y escalabilidad.
Desde el Ejecutivo se apuesta por modelos industriales con una fuerte participación nacional —en muchos casos superior al 80%— para reducir la dependencia exterior y reforzar la autonomía estratégica en tecnologías críticas.
En paralelo, el Ministerio de Defensa recalca que las grandes inversiones públicas en el sector conllevan una responsabilidad: asegurar que el impacto económico llegue a todo el tejido empresarial, especialmente a las pymes, que constituyen la base del sector.
En definitiva, el Gobierno busca un equilibrio entre el impulso de grandes empresas tractoras y el fortalecimiento de un ecosistema industrial más amplio, competitivo e innovador.