La Base Aérea de Torrejón ha acogido la visita de la ministra de Defensa, Margarita Robles, al Ala 12, unidad que a partir de principios de agosto asumirá el relevo de la misión de Policía Aérea Reforzada (Enhanced Air Policing) de la OTAN en Rumanía. El despliegue, que se prolongará hasta el próximo mes de diciembre, constituye una nueva muestra del compromiso de España con la seguridad colectiva y la defensa del flanco oriental de la Alianza.
Durante su visita, la ministra trasladó su reconocimiento al personal que integrará el destacamento y destacó la importancia de esta misión para garantizar la vigilancia y protección del espacio aéreo aliado en un contexto de creciente exigencia para la seguridad europea. Robles agradeció la profesionalidad y preparación de los militares españoles, subrayando que España continúa siendo un aliado fiable y plenamente comprometido con las operaciones de la OTAN.
El contingente estará formado por cerca de 200 militares, entre personal de mando, operaciones, tripulaciones, mantenimiento aeronáutico, apoyo logístico, protección de la fuerza, comunicaciones, sistemas de información, sanidad, administración y asesoramiento jurídico. La misión contará con cazas F-18 del Ala 12 y, como principal novedad, incorporará por primera vez helicópteros NH90, ampliando las capacidades operativas del destacamento y reforzando su versatilidad en el teatro de operaciones.
La participación española en esta operación se enmarca en las medidas de refuerzo adoptadas por la OTAN para proteger su flanco este y garantizar la integridad del espacio aéreo aliado. Este tipo de despliegues contribuye a mejorar la interoperabilidad entre fuerzas aéreas, incrementar la capacidad de respuesta conjunta y reforzar la disuasión frente a posibles amenazas.
Asimismo, la misión pone de relieve la importancia de mantener unas Fuerzas Armadas dotadas de sistemas avanzados y plenamente interoperables, respaldadas por una base industrial y tecnológica capaz de garantizar el sostenimiento, mantenimiento y evolución de plataformas de alta complejidad como el F-18 y el NH90. En este sentido, la participación de la industria española resulta esencial para asegurar la disponibilidad operativa de estas capacidades estratégicas y fortalecer la autonomía tecnológica nacional y europea.