El jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio (JEMA), general del Aire Francisco Braco Carbó, ha presentado la Visión del Ejército del Aire y del Espacio, un documento estratégico que establece las líneas de transformación de la Fuerza para adaptarse al nuevo contexto geopolítico y tecnológico. Bajo la premisa de que «debemos estar listos para combatir esta noche», la nueva hoja de ruta apuesta por una preparación permanente y una evolución continua de las capacidades aeroespaciales.
La estrategia se articula en torno a cinco principios fundamentales: mantener un elevado nivel de preparación operativa; garantizar el dominio del aire, el espacio y el ciberespacio; reforzar la resiliencia de las capacidades; mejorar la proyección estratégica y situar a las personas como el eje de la transformación. El objetivo es disponer de una fuerza capaz de responder con rapidez y eficacia a un entorno de seguridad cada vez más complejo, caracterizado por la proliferación de drones, los misiles de largo alcance, la guerra electrónica y las operaciones multidominio.
Uno de los pilares de esta visión es el desarrollo del concepto ASTRA, concebido como el futuro sistema nacional de combate colaborativo que integrará las capacidades actuales y futuras del Ejército del Aire y del Espacio. Este proyecto aspira a conectar plataformas tripuladas y no tripuladas, sensores, sistemas de armas y capacidades espaciales y de ciberdefensa, sentando las bases para la incorporación de tecnologías de sexta generación.
Durante la presentación, el JEMA destacó que esta visión no constituye un objetivo cerrado, sino una guía flexible para orientar la evolución de la Fuerza y anticiparse a los cambios en el carácter de los conflictos. En este proceso, la colaboración con la industria nacional adquiere un papel esencial para desarrollar nuevas capacidades, acelerar la innovación y garantizar el sostenimiento de los sistemas que permitirán mantener la superioridad aeroespacial en las próximas décadas.
La nueva hoja de ruta refuerza así el vínculo entre las necesidades operativas de las Fuerzas Armadas y la Base Industrial y Tecnológica de la Defensa, consolidando un marco de colaboración que será determinante para afrontar los retos de seguridad del futuro y potenciar el desarrollo tecnológico e industrial de España.