La tecnología e innovación están llamados a jugar un papel fundamental para garantizarlos, según ha quedado patente en una mesa sobre infraestructuras y tecnologías críticas en el marco de la XXXVIII Reunión del Cercle d’Economia.

Desde la necesidad de impulsar el desarrollo tecnológico dentro de las fronteras europeas para reducir la dependencia exterior al aprovechamiento al máximo de los recursos disponibles, no abrazar el avance tecnológico puede tener un coste elevado, se ha advertido.

La energía, pendiente del acceso a materiales y las conexiones

“Sin instalaciones de telecomunicaciones y eléctricas, no existe transición ecológica. No permite el avance digitalizador”, ha puesto en valor Beatriz Corredor, presidenta de Redeia (Red Eléctrica). A la vez, la ciberseguridad de la infraestructura es una de las mayores exigencias, así como el acceso a materiales para desarrollar la transición energética que ansía el continente. “El sistema eléctrico europeo es el más potente del mundo. Conecta de Lisboa a Kyiv, pero la cuestión es de dónde sacamos los materiales para mantenerlo”.

Tener la tecnología defensiva dentro de las fronteras europeas

El último año el repunte de la energía y la crisis del agua han mostrado lo inesperadas y violentas que pueden ser las urgencias. La guerra ha sido la tercera pata de preocupación. “Ha puesto de manifiesto que la seguridad es en gran parte tecnología. Y sin seguridad no tenemos sociedad civil, nada”, ha asegurado Marc Murtra, presidente de Indra. “Si queremos poder tomar decisiones tenemos que tener la capacidad tecnológica de generar esa defensa”, ha planteado.

FUENTE : LA VANGUARDIA